sábado, 23 de agosto de 2014

3.- Antecedentes de la tutoría



Haremos  un  breve  recorrido  por  las  referencias  principales  de  esta  década  en  nuestro entorno.  El  criterio  de  selección  será  puramente  cronológico.  Con  ello  pretendemos presentar el panorama cercano y reciente de este tema. El  diccionario  de  la  Real  Academia  Española,  en  su  vigésima  primera  edición  (1992), define la “tutoría” en dos acepciones; una, como autoridad del tutor; dos, como cargo de tutor. La definición de “tutor” es más amplia, señalando  hasta seis acepciones, de las que recogemos solo las que consideramos aplicables en nuestro contexto: una, persona que ejerce  la  tutela;  tres,  persona  encargada  de  orientar  a  los  alumnos  en  un  curso  o asignatura;  cuatro,  profesor  privado  que  se  encargaba  de  la  educación  general  de  los hijos de una familia; seis, rodrigón, caña o estaca que se clava junto a un arbusto para mantenerlo derecho en su crecimiento. De parecida manera se pronuncia Moliner (1996) en su Diccionario de Uso del Español sobre “tutoría” y “tutor”, aunque en este caso último recogiendo menos acepciones que la RAE.


Lázaro y Asensi (1989:49), cuando conceptualizan la tutoría desde su acepción educativa mediante  el  análisis  de  las  tareas  que  conlleva,  señalan  como  una  de  las  notas fundamentales  de  ésta:  “la  acción  tutorial  es  inherente  a  la  actividad  educativa  del profesor, su campo de acción se refiere a los procesos relacionados con la orientación 
escolar”.
Y más adelante definen la tutoría como: “una actividad inherente a la función del profesor que se realiza individual y colectivamente con los alumnos de un grupo clase, con el fin de facilitar la integración personal de los procesos de aprendizaje”.
En el  Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo  (MEC, 1989: 225) se afirma que  la  orientación  educativa  es  un  derecho  del  alumno  que  ha  de  concretarse  en  una oferta educativa adecuada y que “su principal desarrollo tiene lugar en el ejercicio de la acción tutorial”.
También se refiere a la tutoría educativa Sobrado (1990:49) describiendo al profesor tutor como  el  verdadero  impulsor  de  la  tutoría  educativa.  Es  el  educador  que  ayuda  al desenvolvimiento, que asesora personal y grupalmente a los estudiantes, que conoce el ambiente académico y social en que se desenvuelven, que se  comunica con la familia y se coordina con el equipo de docentes de su grupo de alumnos tutelados, que emplea los recursos pedagógicos adecuados para lograr los objetivos educativos formulados y evalúa el  trabajo  pedagógico  realizado.  El  profesor  tutor  es  el  núcleo  articulador  de  las 
interacciones educativas en el centro escolar.

Fernández Torres (1991:12) define el tutor como la persona que dentro de la comunidad escolar engloba y se responsabiliza de guiar la volución del alumno en lo que atañe a su aprendizaje y evolución personal, sirviendo de cause a las intervenciones de las personas implicadas en la educación de los alumnos, con unas funciones que le son propias.

Esta  línea  argumental  se  continúa  posteriormente  por  el  MEC  (1992:  29-30),  en  cuyo capítulo segundo, “La Acción Tutorial”, se afirma:
« Todo profesor está implicado en la acción tutorial, haya sido o no, designado tutor de un grupo  de  alumnos.  (…)  La  docencia  no  tiene  por  objeto  solamente  conocimientos  y procedimientos, sino también valores, normas y actitudes; tiene por objeto, en definitiva, el pleno  desarrollo  personal  de  los  alumnos,  un  desarrollo  que  implica,  por  parte  de  los profesores,  el  ejercicio  de  la  función  tutorial  (…)  Compete  a  todo  profesor  del  equipo docente y a la institución escolar en su conjunto el logro de esos objetivos educativos. (…) 
El ejercicio de la tutoría ha de quedar plenamente incorporado e integrado en el ejercicio de la función docente…»
Aunque  desde  los  documentos  del  MEC  (1992:  14-15)  no  se  define  expresamente  la tutoría, sí se define al tutor, conceptualizándolo como maestro que guía a los alumnos no sólo  en  su  escolaridad  y  en  sus  aprendizajes,  sino  también  en  el  desarrollo  de  su personalidad  y  en  la  configuración  de  un  itinerario  de  vida,  y  como  persona  adulta, 
referente  privilegiado  de  los  alumnos,  consejero  y  asesor,  mediador,  coordinador  e integrador de experiencias educativas. En ese sentido es en el que nosotros entendemos la implicación recíproca entre ser profesor y ser tutor.
De forma parecida se expresan Rodríguez Espinar y otros (1993: 115) cuando explican el modelo  de  orientación  propuesto  por  la  LOGSE  refiriéndose  a  la  tutoría  como  un componente básico de la actividad docente en el alumno, que es un proceso educativo, donde actividad docente y función tutorial se identifican, que se desarrolla por los agentes educativos, especialmente por todos los profesores, coordinados por el tutor del grupo, y que debe garantizar una educación integral y personalizada.




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